II) INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA EMPRESA
(Autor DANIEL GOLEMAN)
Algunos apuntes tomados por: Roxana Delgado (para conocerla remitirse a perfil "EQUIPO DE TRABAJO).
Pertenezco al grupo de personas, que cuando tienen un libro de especialidad, revisamos el índice y vemos que temas nos seducen e iniciamos la aventura. Cosa diferente sucede cuando este libro es de literatura y desde la primera hoja nos atrae de tal manera, que el tiempo pasa desapercibido o como si desapareciendo la gravedad nos suspendiéramos en el espacio. Daniel Goleman y su libro la Inteligencia Emocional en la Empresa constituye un texto no sólo de lectura, sino de estudio y profundización, ya que se tocan temas relacionados como la psicología y el conocimiento de los intrincados mecanismos de nuestro cerebro. Me agradó sobremanera, que en la parte de agradecimientos señale a su esposa Tara Bernett-Goleman como una importante raíz en la elaboración de su libro, sus aportes valiosos en las reuniones de negocios. Luego una relación grata de colaboradores, que con sus aportes logran hacer ese libro; y es que uno debe agradecer a todas las personas, que de alguna manera participan para que se hagan las obras, negocios, viajes, empresas, etc., y al hacer el ejercicio mental de recordarlo uno puede ver que se necesita de los otros para avanzar. Llamó mi atención el Título "Algunos conceptos erróneos", "La inteligencia emocional no significa simplemente "ser simpático" ya que habrá momentos en que haya que imponer la verdad aunque esta moleste”. La verdad no puede ser pintada o disfrazada es simplemente la verdad, nos guste o no. Un segundo concepto erróneo: "La inteligencia emocional no significa dar rienda suelta a los sentimientos", "sacando todo fuera". Implica algo que para muchos es difícil: Manejar los sentimientos y expresarlos adecuadamente. Tomando como base al autor, y añadiendo un tercer concepto erróneo, diríamos: “Las mujeres, no somos más inteligentes que los hombres cuando se trata de inteligencia emocional". “Se descubrió que las mujeres, en promedio, tenemos mayor conciencia de nuestras emociones, demostramos más empatía y somos más aptas para relaciones interpersonales. Los hombres, por su parte son más optimistas y seguros de sí mismos, manejan con más facilidad el estrés”. En el desenvolvimiento del mundo moderno se puede apreciar que son más las similitudes que las diferencias, ya que la mujer está teniendo cada vez un papel más preponderante y visible en el desarrollo de las sociedades al igual que el hombre. Los actuales empleadores (se basa en el modelo americano y europeo) buscan las siguientes aptitudes: - Saber escuchar y comunicarse oralmente. - Adaptabilidad y respuestas creativas. - Dominio personal, confianza en si mismos, motivación para trabajar en pos de un objetivo, deseo de desarrollo de la carrera y enorgullecerse de lo alcanzado. - Efectividad grupal e interpersonal, espíritu de colaboración y de equipo, habilidad para negociar desacuerdos. - Efectividad en la organización, deseo de contribuir, potencial para el liderazgo. Aquí me detengo a reflexionar y podría hacer el esfuerzo de priorizar y analizar este listado de aptitudes y nuestra realidad llegando a la primera reflexión: ¿Estas aptitudes las encontramos en nuestro medio de manera fácil en Arequipa? Tratando de ser aún más específicos, tomando como referencia nuestro primer objetivo: Población de Jacobo Hunter, Sachaca y Tiabaya, la respuesta más inmediata es NO, porque responden a un modelo alejado de nuestra realidad e idiosincrasia. Desde el colegio los niños son educados para no opinar, para ser pasivos y mostrar temor al profesor, al padre, la madre, etc., por citar un ejemplo: ¿Sería capaz un obrero de construcción civil comunicarle al Ingeniero de obra que la mezcla por él ordenada, no es la correcta? ¿Podría un alumno de secundaria de un Colegio Público señalar un error de concepto a su profesor de Ciencia, Tecnología y Ambiente ó una pregunta que se me quedó en los labios, ¿Qué significa profesión de fe? (en niños de 12 años), ¿El profesor podrá responder? habrá miles de preguntas al respecto. Cada uno de nosotros tendrá una respuesta... pero lo más resaltante es que se enseña a no tener una opinión propia, no se motiva a investigar, no se fomenta un espíritu de colaboración, valores, etc., no se motiva a manifestar sus emociones y menos aún se respetan sus respuestas. Lo que sí creo debemos rescatar de este listado de aptitudes es la referida a dominio personal, confianza en sí mismo y motivación. Coincido plenamente con algunos autores en que la prioridad es conocerse a sí mismo, hacer un análisis honesto de mis propias fortalezas, debilidades, etc. lo que llamaríamos un análisis FODA, pero ¿Cómo podríamos hacerlo, si no partimos de hechos reales, que involucren nuestra herencia genética, educación, familia, sociedad, filosofía de vida, etc.? Si no me conozco a mí mismo, no podré dominar aquellos aspectos que me hagan daño, no sólo en forma personal, sino en mi entorno, ¿Cómo puedo confiar en alguien que no conozco y menos sin motivación? Las aptitudes emocionales (recurriendo al autor). Conciencia emocional: Saber cómo nos afectan las emociones, nuestro desempeño, capacidad de utilizar nuestros valores para orientar la toma de decisiones. Autoevaluación precisa: Un sentido sincero de nuestros límites y nuestros puntos fuertes, visión clara de lo que necesitamos mejorar y capacidad de aprender de las experiencias. Confianza en uno mismo: Valentía que proviene del conocimiento sincero de nuestras capacidades, valores y metas. Las personas que tienen esta aptitud: - Se muestran seguras de si mismas "presencia". - Pueden expresar opiniones que despierten rechazo y corregirse porque lo consideran correcto. - Son decididas, puedan tomar decisiones firmes a pesar de las incertidumbres y las presiones. La empresa más importante que debemos emprender es conocernos a nosotros mismos y determinar si tenemos condiciones o no para ser micro, pequeño o gran empresario. No todos podemos ser empresarios, esa sola conclusión llevará a muchos a decepcionarse, pero si somos capaces de reconocer que hay variedad de posibilidades para todos, sabremos que también podremos ser grandes trabajadores dependientes. Si poseo una voluntad de hierro, si a pesar de muchos fracasos, aún creo en mi idea o empresa, si soy capaz de ser objetivo y querer aprender todo lo relacionado a mi actividad, y tengo abierta la mente a los procesos innovadores, si soy creativo, luchador, optimista, perseverante y capaz de adaptarme a los cambios, podré decir, entonces, que tengo condiciones para emprender un negocio. Debemos aprender a reconocer dentro de nosotros mismos aquellas cualidades, aptitudes que nos harán empresarios de éxito.







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